El discurso del método

Visión desde Cuba

Por Abdiel Bermúdez Bermúdez. Decir que la oratoria es un arte no me va a ganar lectores. Tampoco añadir que para echar a perder un acto solo hace falta un discurso largo, pródigo en cifras y oraciones subordinadas, que le haga el juego al lacerante sol de la mañana y a un calor de esos sublimes, que parten la tierra en dos.

La escena es más común de lo que cualquiera, en su sano juicio, estaría dispuesto a tolerar. El acto comenzó, como casi siempre, 30 o 40 minutos después. Estaba previsto que tuviera una hora de duración y todo bien, hasta la hora de las conclusiones, cuando con la primera frase se van por la cañada las previsiones del director artístico plasmadas en el guion, para decretar por adelantado la muerte dramatúrgica del acontecimiento.

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